La intervención en la Plaza Salvador Allende de Barcelona, representa un ejercicio de costura urbana en un entorno de topografía extrema. El proyecto surge de la necesidad de urbanizar la cubierta de un nuevo aparcamiento subterráneo, transformando una infraestructura técnica en un espacio de convivencia para el barrio. Con un desnivel de más de seis metros, la plaza se estructura en plataformas escalonadas que actúan como miradores y zonas de descanso.
El diseño prioriza la creación de un «salón urbano» cálido y funcional. Mediante el uso de pérgolas de madera y metal, hemos generado áreas de sombra donde la falta de profundidad del suelo impedía plantar arbolado directamente. La vegetación, integrada en jardineras estratégicas, y el mobiliario unificado suavizan la presencia de los muros de contención. El resultado es un itinerario accesible que no solo une calles, sino que ofrece un refugio de serenidad y encuentro social en el corazón del Carmelo.